28 Mar Colombia necesita un acuerdo nacional sobre como estar en desacuerdo y no matarnos: Gómez Buendía
· A propósito del libro “Colombia después de Petro” de Hernando Gómez Buendía, de la Editorial Planeta.
En plena campaña presidencial para reemplazar a Gustavo Petro, se ha venido hablando en el país del libro “Colombia después de Petro”, cuyo autor Hernando Gómez Buendía es un intelectual, académico, político, columnista muy leído y de gran influencia, también periodista, exliberal tras el escándalo 8.000 y manejó su Instituto de Pensamiento desde el cual trató de promover la modernización de la colectividad, al tiempo que se quemó para la Asamblea Nacional Constituyente y una vez para el Congreso de la República al lado de Mockus.
Este activista de 81 años y con aires de filósofo sostiene que su libro sobre Petro y su gobierno está escrito para quienes quieren entender y no para quienes quieran confirmar lo que piensan sobre el “Gobierno del Cambio”.
Además, ha manifestado reiteradamente que no pretende ni atacar ni defender a Petro, sino explicar lo que hizo y cómo lo hizo.
Y va más allá y ha comentado que este libro es el menos petrista, pero al mismo tiempo es el más petrista que se haya escrito sobre dicho personaje.
En la reseña de la contraportada de la publicación, se argumenta que tras el primer gobierno de un exguerrillero y de la izquierda colombiana en más de 200 años como república, Colombia no se convirtió en Venezuela, pero tampoco en la “potencia mundial de la vida” y algo clave es que tampoco destruyó a Colombia, como temía la derecha, pero tampoco la transformó como esperaba la izquierda.
Gómez Buendía con este libro volvió al primer plano de la agenda política nacional y ha concedido varias entrevistas sobre el contenido del libro.
En su concepto los de Petro han sido cuatro años muy interesantes en la historia de Colombia, porque por primera vez llegó un extraterrestre al Palacio de Nariño, pues el asombro y la rareza de los colombianos se originó en el contundente hecho que el país no esperaba que Petro ni la izquierda llegaran al poder.
Pero inmediatamente aclaró que la izquierda no llegó al poder, sino a la presidencia y eso es una diferencia sumamente importante, dijo.
Para este observador de la vida política colombiana, Petro para llegar a la Presidencia hizo una carrera completamente distinta a los otros expresidentes que fueron hechos por la prensa, que vienen de la clase alta, personas que tienen un patrocinio político, un cargo público y que van construyendo una relación con el electorado, que es el método normal. Pero Petro lo hizo totalmente distinto porque ganó con modales de ruptura al igual que sus compañeros de partido, lo que significó una ruptura simbólica y cultural importante, mientras que el establecimiento se quedó desconcertado y se planteó una batalla interesantísima de los símbolos y de las representaciones.
Y con ese triunfo presidencial afloraron unos apellidos, unos rostros, unos sectores en el Congreso que demuestra que surgió un pueblo, una clase o personas emergentes. Se trató, dijo, del asomo de una placa tectónica o de otra Colombia lo que produjo miedo y polarización.
Según Hernando Gómez cuando se recorre a Colombia es muy interesante ver el contraste entre el país oficial y el país que emerge, también la cantidad de cosas que los medios no vieron y que el país no sabe qué hizo Petro.
“Petro hizo muchísimo más de lo que la gente cree y si fue bueno o malo ese es otro asunto para analizar”, sostuvo el pensador.
Por eso llamó la atención que es muy notable el crecimiento del Pacto Histórico, pues aumentó su votación en 1.050 municipios, Iván Cepeda sacó 1.500.000 votos en solo 20.000 mesas de la consulta de octubre del año pasado, contrario a las que funcionaron en la consulta del pasado 8 de marzo que fueron 120.000 mesas, todo lo cual significa un cambio importante en Colombia y la izquierda está aquí para permanecer.
Sin embargo, aclaró que la concepción de izquierda es una palabra muy discutida. Dijo que básicamente lo que importa es que debe ser entendida como una apuesta por la equidad, pero en lo popular o populista hay un problema, pues se cree que la izquierda representa al pueblo y eso es falso, porque el pobre y el rico no solamente piensan en el bolsillo, porque además de ser pobres o ricos hay personas con muy distintas características y hay pobres que votan por los ricos.
“todo esto lleva a simplificar que la izquierda se cree que representa a los pobres, lo que no es verdad”.
Y que parte de la mala situación del país hoy, es que la derecha jugó al desgaste del gobierno.
Enfatizó que la derecha, o sea, Paloma Valencia o Abelardo, no están proponiendo una alternativa, sino que lo que están planteando es que volvamos al pasado, entonces hay argumentos de muchas personas que volvamos a la normalidad y que dejemos tanto ruido con ese “extranjero” que se metió a la Casa de Nariño.
Gómez Buendía vuelve y llama la atención al señalar que no sabe qué va a pasar en las elecciones, pero que el país haría bien en entender que el Pacto Histórico es una realidad, logró 25 senadores y 35 representantes a la Cámara, que es la primera fuerza política de Colombia y ganó en muchas regiones.
Y formuló la pregunta del billón: ¿Colombia aguanta cuatro años más con la izquierda en el poder?
Él mismo la responde diciendo que eso da miedo y rabia a mucha gente que fue construyeron pavor con Petro y tienen razón.
Por eso planteó que el gran desafío de la izquierda es pasar de la oposición al gobierno, si llega Cepeda su gran desafío es gobernar y administrar.
Pero para él lamentablemente la realidad es que Colombia todavía sigue dividida entre colombianos y colombianas que con toda razón les duele y se indignan frente a los crímenes de la Farc y el M19 y la otra mitad o más de la mitad de los colombianos que se indignan y les duele los crímenes de los paramilitares y de los agentes del Estado.
“Iván Cepeda representa a las víctimas del Estado y Álvaro Uribe a las víctimas de las FARC”, precisó.
Ante este panorama de fractura, planteó que el único acuerdo nacional que necesita un país como Colombia, es un acuerdo en cómo estar en desacuerdo y no matarnos, esa es la civilización, esa es la democracia, que fue lo que le costó mucho trabajo entender a Alemania hasta entender unas reglas de juego que permitió a la sociedad estar en desacuerdo, pues la esencia de una sociedad pluralista es el desacuerdo porque somos distintos y Colombia lo que tiene que aprender es estar en desacuerdo o tramitar los desacuerdos y para eso se inventó el Estado de derecho y para eso se inventó la democracia.
Consideró que la principal enfermedad de Colombia es tener una inserción disfuncional en el mundo a través del narcotráfico de cocaína, lo que es el origen de la buena parte de los problemas de violencia de Colombia.
“El gran desafío en Colombia es cómo vamos a hacer para que haya empleo productivo, para el 60% de la población desempleada, informal, el gran desafío de Colombia como en otros países, tales como Vietnam, es como insertarse productivamente en la economía global y que no sea con cocaína, para generen valor y empleo”.
Además, dijo que Colombia tiene dos problemas esenciales. El primero es tener un estado que no controla todo el territorio y para eso se necesita un ejército de verdad que arregle todo ese problema, en vez de esas ideologías de izquierda y de derecha que demonizan o santifican.
Y el segundo problema es cómo crear empleo productivo y no exportar ilegalidades.

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