Siempre quiso ser presidente

Las ironías de la vida. En medio de la muy intensa campaña presidencial en Colombia falleció Germán Vargas Lleras, cargo para el cual nació, creció, se preparó y siempre buscó, pero se fue de este mundo sin ocuparlo como titular electo.

Por tal motivo se sumó a la lista de los presidentes que no lo fueron, tales como los casos de Rafael Uribe Uribe, Jorge Eliécer Gaitán, Gilberto Álzate Avendaño, Álvaro Gómez Hurtado, Luis Carlos Galán y Horacio Serpa Uribe.

Germán Vargas fue el continuador del legado liberal de derecha de su abuelo presidente Carlos Lleras Restrepo, de quien copió o adquirió ese temperamento tan fuerte que caracterizó a estos dos Lleras y que a Germán Vargas acompañó hasta sus últimos días y quizás, sostienen algunos, fue una de las causales que jugaron en su contra a la hora de sus candidaturas, concretada en el lamentable episodio del coscorronazo, que tanto incidió en su contra entre el electorado.

Tanto como su abuelo, este abogado bogotano tenía las condiciones y la preparación para dirigir a Colombia, pero los votantes en dos ocasiones no lo catapultaron en las urnas al Solio de los presidentes.

Desde pequeñito se untó de las mieles del poder y de la política. Permanecía en la sede del gobierno nacional, cuando en la década de los años 60 del siglo pasado su abuelo presidente despachaba desde el Palacio de San Carlos hoy ocupado por la Cancillería y que además fue seleccionado como el sitio para su velación este fin de semana.

Fue tanta la influencia de su abuelo que Germán Vargas incursionó muy joven, desde los 18 años, en el agite político dentro de las toldas del galanismo de Luis Carlos Galán, uno de los protegidos de su abuelo, y fue líder y coordinador del Nuevo Liberalismo en la localidad bogotana de Los Martíres.

Dentro del galanismo fue un sustentador del añejo debate entre el llerismo y el lopismo y crítico del manejo clientelista y parlamentarista que la DNL le daba al liberalismo en las esferas nacional y en las regiones.

Se puede afirmar que casi siempre estuvo en disidencia con el liberalismo colombiano, exceptuando el momento en que tras la Convención Nacional Liberal de Cartagena de 1989, todo el galanismo se reintegró al Partido Liberal, pero en su caso su estada duró muy poco como consecuencia de los gravísimos hechos que estallaron en el gobierno de Ernesto Samper Pizano y que dieron origen a la narcopolítica con la apertura del proceso 8.000, lo que provocó un mortal daño en la confianza nacional sobre esa colectividad.

Su vida electoral la inició muy joven como concejal de Bogotá a través del movimiento Colombia Siempre que clausuró para vincularse de lleno a Cambio Radical, con lo cual se confirmó que él no fue uno de los fundadores de ese partido, que parió en protesta por el desprestigio que ocasionó el mayúsculo escándalo de la financiación con los dineros calientes del narcotráfico a la actividad política liberal.

El ingreso de Vargas Lleras a Cambio Radical le dio la fuerza política y electoral que este naciente partido necesitaba y rápidamente, en un año, se convirtió en su máximo jefe, liderazgo que conservó hasta su deceso.

Bajo las banderas y los ideales de CR, llegó al Congreso de la República donde estuvo por cuatro periodos como senador y allí el país conoció su verdadera dimensión como político, pero también su alterado carácter.

Desde los atriles y las curules del Congreso fue un vehemente crítico y contradictor de las acciones de la insurgencia colombiana y especialmente de las Farc, lo que le costó que fuera víctima de dos atentados contra su vida. En un ataque con carta bomba le destrozaron varios dedos de su mano derecha.

Pero por su fuerte temperamento nunca se amilanó o se acobardó y, por el contrario, arreció en sus posturas contra los violentos.

Era de verdad muy bravo y esa forma de ser nos tocó afrontarla. Durante una de las tres visitas que realizó al periódico EL MUNDO, le protestó a su director por el duro cuestionario de preguntas que yo le estaba formulando en una de las tantas entrevistas que concedió al malogrado y desaparecido periódico liberal antioqueño. La verdad, es que no le paramos bolas y la entrevista salió tal y como la formulamos y que él respondió muy enojado y prendiendo un cigarrillo con otro.

En el 2010 fue su primera candidatura presidencial, quedando tercero en la primera vuelta tras Santos y Mockus.

En el segundo mandato santista alcanzó la dignidad más alta en su trayectoria política al ser elegido vicepresidente, cargo desde el cual desplegó una serie de vitales responsabilidades de Estado, entre ellas sacar adelante la billonaria contratación para darle vida al avance en Colombia de los proyectos de infraestructura de cuarta generación con las dobles calzadas y apertura de túneles, en lo cual Antioquia se vio muy favorecida por la alta inversión en la modernización vial de la agreste geografía paisa. Estaba a un tiro de la presidencia

Su segunda candidatura presidencial fue en el 2018, pero fracasó nuevamente en las urnas al ocupar en la primera vuelta el cuarto puesto en votación luego de Iván Duque, Petro y Sergio Fajardo. Tiempo después comenzaron sus problemas de salud.  

Desde el año pasado su nombre siempre estuvo entre los probables aspirantes para enfrentar a nombre de la derecha colombiana el resurgir de la izquierda con Petro en el poder.

Sin embargo, la aparición del tumor cerebral no le dio una nueva oportunidad de disputar la Presidencia de Colombia en este 2026, su gran anhelo, pues la peligrosa patología se agravó y el viernes en la noche el país fue sorprendido con su muerte. Sus restos serán sepultados este lunes en Bogotá sin poder cumplir la meta que siempre intentó: ser presidente de Colombia.

Mientras la política tradicional lo despide destacando se legado político y público, desde sectores de la izquierda lamentan su fallecimiento, pero no retiran las acusaciones contra los Vargas Lleras por varias actuaciones en entidades públicas.

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