24 Mar La recomposición interna del uribismo antioqueño
A Álvaro Uribe no le gustan ni cinco los virreinatos dentro del Centro Democrático en Antioquia y por eso en la conformación de la lista nacional al Senado y en la de Cámara Antioquia hizo todo lo posible para acabar con esas islas, garajes, feudos o matices que se han venido formando en su partido. En otras palabras, se opone a la existencia de partiditos dentro de su propio partido.
Por eso a los sectores que les designó candidatos al Senado no les nominó aspirantes a la Cámara, para así acabar de raíz con esas fragmentaciones que se vuelven peligrosas o repúblicas independientes para la unidad y manejo de una formación partidista.
Sin embargo, aunque varios internamente no estuvieron de acuerdo, nadie chistó o se opuso a esas decisiones y las urnas le dieron la razón a Uribe, pues su partido fue el gran vencedor al obtener la mayor votación en Antioquia y en su capital Medellín, en lo que tiene que ver con los resultados de la Cámara, que son los que reflejan la verdadera realidad de las fuerzas políticas en cada región del país y en este caso en Antioquia.
En los comicios territoriales de octubre de 2023 la rivalidad que salió a flote fue la del CD con Creemos de Fico, que fue muy reñida voto a voto. Creemos fue superior para el Concejo de Medellín, pero el uribismo triunfó en la Asamblea Departamental y entre ambas corrientes se llevaron el mayor número de curules, pero todo ello afectado por una elección que fue influenciada más que por el logro de estructuras, por la coyuntura de sacar del espectro electoral de Antioquia y de Medellín a los Independientes de Daniel Quintero, que habían armado tremendo despelote político, social, económico, de opinión y jurídico.
El CD y Creemos fueron los grandes ganadores de las pasadas elecciones regionales y municipales del 2023 en Antioquia, pero las urnas del reciente 8 de marzo despejaron el panorama electoral y dejaron como campeón electoral al Centro Democrático sobre la gran sorpresa que fue el Pacto Histórico y en tercer lugar al fiquismo, que cuenta ya con una cifra exacta de votos para seguir su camino en la política como un movimiento aún sin personería jurídica y sin recibir recursos del Estado.
Pero, aunque a Uribe no le gustan los virreinatos dentro de su partido, la realidad muestra que aún persisten tendencias internas en el CD paisa, aunque algunas quedaron aporreadas o sin el trono o el poder que es lo que precisamente quiere eliminar o evitar el expresidente con sus acciones internas.
El panorama político del CD antioqueño tras las elecciones muestra que quedaron con vida una tendencia de opinión, otra burocratizada y la tercera con un trabajo propio o independiente de los demás.
Esta última fue la gran ganadora con la votación de más de 115.000 votos en la región y de casi 60.000 en su capital para la candidatura de Andrés Guerra, quien, con su trabajo mediante la entrega de guayacanes y la ayuda de concejales de Envigado, en Itagüí y Medellín conquistó sobrado su curul de Cámara, a la cual se bajó tras ser senador por petición de su propio gran gurú político.
Así las cosas, el equipo de Guerra no sufrió ninguna recomposición por dentro, pues mantuvo su propio estilo y obediencia hacia Uribe.
El caso de Andrés Guerra es totalmente opuesto a un círculo que los mismos uribistas denominan el burocrático y que según ellos lo integran los candidatos electos por la Gobernación de Antioquia y la Alcaldía de Bello.
El grupo del piso 12, que sí quiere andar como garaje, eligió a la Cámara a uno de los socios rionegreros del gobernador el exdiputado Gregorio Orjuela.
Y en este caso se presentó la primera gran recomposición, toda vez que para conseguir sus casi 100.000 tarjetones a favor contó con la ayuda extra de uno de los matices del CD como es el de Los Paolos, cuya existencia como un virreinato es lo que precisamente no le gusta a Uribe.
Una de las pruebas para demostrar la relación piso 12 y Los Paolos fue el cierre de campaña en Plaza Mayor al cual no concurrió Orjuela y en su nombre como vocera habló la diputada Verónica Arango.
Como las huestes de la senadora Paola Holguín no tenían candidato a la Cámara, por la estrategia de Uribe contra los garajes, se volcaron a apoyar a Gregorio Orjuela, seguramente por la muy buena cuota clientelar que dentro del mismo CD dicen que tiene la senadora Holguín, incluyendo a su hermana en el gobierno seccional.
Esto es un juego muy peligroso para Los Paolos, porque podrían ser recogidos o anexados por las intenciones desbordadas de los rionegreros, que como son más ramistas que uribistas, tienen planeado en un futuro no muy lejano zafarse del mando de Uribe y eso, cuentan en el propio CD y lo saben, que la idea es posiblemente apoderarse del CD, como dicen se lo han escuchado a varios de ellos y buscar una candidatura presidencial con Rendón.
Entonces, el virreinato rionegrero quedó constituido por Gregorio Orjuela y Esteban Quintero, con Rendón al acecho. Lo irónico de este “matrimonio” es que cuando el piso 12 quería de opción al Senado a Rodrigo Hernández, la amistad se rompió, pero después que esa aspiración no cuajó por orden de Uribe, volvieron los enamoramientos políticos entre los Quintero y los Rendón. O sea, un matiz solo pegado con conveniencias.
Esa mezcla de Paolos, piso 12 y Quinteros parece explosiva para los comicios territoriales del 2027.
En cuanto al uribismo de Bello y que lidera el exalcalde Óscar Andrés Pérez, mostró todo su poder clientelar eligiendo a Melissa Orrego a la Cámara con un poco menos de 70.000 votos y aplastando en las urnas la disidencia del grupo de Julieth Sánchez, azuzada por los rionegreros que intentan expandirse.
La que si se puede decir que también registró una verdadera recomposición dentro del CD fue Ana Ligia Mora, hoy flamante y rutilante representante a la Cámara electa y que hizo parte del grupo de candidatos de opinión en el uribismo paisa.
Panoramapolitico.co conoció que no nace un nuevo matiz en el CD de ella con el también flamante senador Hernán Cadavid, éste línea directa con Uribe y quien también está en contra de atomizar los partidos en grupúsculos.
En concreto, Mora y Cadavid tuvieron una relación de colaboración electoral, pero no tienen la intención de formar ranchos aparte, sino cumplir con las directrices del supremo jefe.
Con su arduo trabajo, la exCorantioquia y exdiputada fue una de las ganadoras de las elecciones, pues le dio fruto su gran gestión por su natal Suroeste, por los votos de unos 25 exalcaldes, por su muy aceptable votación en Medellín, en el Valle de Aburrá y en el Oriente, y el acompañamiento de los diputados Edison Restrepo y José Luis Noreña.
El caso de Óscar Darío Pérez es muy significativo tirando a meritorio, toda vez que corría mucho peligro con Creemos por su fortaleza en Medellín, que a su vez siempre ha sido el nicho del curtido legislador, sobre todo en la mayor comuna de la ciudad que es Belén.
Y aunque de verdad fue afectado en la capital paisa, donde rebajó votos, fue muy fuerte en la provincia donde salvó su sexta curul legislativa, con la ayuda del diputado de El Retiro, Luis Gabriel Gómez, por estar siempre muy juntito a Uribe en los actos de campaña, porque aún arrastra un rezago del ramismo, pues Luis Alfredo Ramos adoptó a otro aspirante y porque sus bases en Belén no lo abandonaron del todo tras un permanente trabajo de la concejal Leticia Orrego, su aliada en Medellín, con quien debe ser muy fiel en el 2027.
Una de las resucitadas que produjeron las elecciones fue la del ramismo, que desde el 2014 no tenía congresista de sus entrañas.
El milagro lo originó un joven muchacho, Juan David Zuluaga, quien, con muchas ganas, de recorrer a Antioquia y con arduas jornadas proselitistas propició con sus casi 40.000 sufragios que las huestes de Ramos, por fin, volvieran a tener presencia en el Congreso de Colombia.
Ahora, se puede preguntar si los Ramos hacen parte del CD. Alfredo se marchó muy molesto, a Esteban el del embellecedor de la FLA, que quieren privatizar como buenos neoliberales en busca de ayudar a sus amigos comercializadores que siempre han vivido de la venta del guarito, nunca se le ha visto por los lados del uribismo, al tiempo que se escucha que hasta don Luis Alfredo habría votado al Senado por Salvación Nacional.
Y a la valenciocracia su curul de congresista la salvó la reelección con la séptima y última votación electa para la Cámara dentro de la lista del CD paisa de John Jairo Berrío.
Pero será que don Fabio y sus muchachos de verdad que siguen haciendo parte aún del Centro Democrático, luego del garrotazo que les propinó el hecho que, a Santiaguito, el hijo del mismísimo don Fabio, lo dejaron por fuera de la competencia electoral y se tuvo que guarecer nuevamente en la burocracia rendonista.
A uno de los integrantes de este clan familiar, Guillermo León, lo vimos muy orondo en la mesa principal en uno de los pasados actos centrales de campaña de la dupla conservadora, hoy terriblemente incinerada, de Juan Diego Gómez y Nicolás A. Echeverry.
Berrío se pegó en Medellín del amarrado concejal Sebastián López, para compensar la pérdida electoral del diputado Luis Gabriel Gómez, quien como ya dijimos le dio una manito a Oscar Darío Pérez.
La gran conclusión de todos estos hechos que dejaron las urnas en el CD, es que aún persisten algunos garajes internos, pero ya muy disminuidos y con tendencia a desaparecer, sino es que antes el combito de los aparecidos egocéntricos acaban con el mando uribista, que no se ve nada fácil.

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