09 May Radiografía de la contienda electoral.
CONTRACORRIENTE
OPINIÓN POR RAMÓN ELEJALDE ARBELÁEZ
Medir el instante político es complejo y, seguramente, quienes lo hacemos —entre ellos me incluyo— no estamos exentos del sesgo que generan nuestras propias preferencias electorales. Aun así, lo intentaré.
Iván Cepeda es el candidato que aparece en primer lugar en absolutamente todas las encuestas y sondeos. Su intención de voto oscila entre el 37 % y el 44 %, lo que prácticamente lo convierte en un candidato fijo para pasar a la segunda vuelta, si esta llega a ser necesaria. Un triunfo de Cepeda en primera vuelta es difícil, pero no imposible. Tanto el candidato como su campaña hacen esfuerzos para que esa posibilidad se materialice, y las masivas manifestaciones que encabeza, junto con las que realiza su compañera de fórmula, Aida Quilcué, apuntan precisamente a ese objetivo.
Cepeda es un candidato serio, que ha convertido en fortaleza aquello que algunos consideran una debilidad: leer sus discursos. Con ello transmite un mensaje de respeto por sus propuestas y planteamientos. Impresiona la fortaleza y claridad de sus argumentos, y deja en su militancia la sensación de estar frente a un futuro presidente que tiene claridad sobre las reformas y cambios que Colombia necesita. No sobreactúa, no recurre a propuestas populistas ni apela a la demagogia. En resumen, está logrando conectar con una inmensa mayoría de colombianos y convocarlos a respaldar su proyecto político. Parte importante de ese éxito radica en la alta imagen favorable que conserva el presidente Gustavo Petro, algo poco común en un mandatario que ya se acerca al final de su período y que, además, ha sido objeto de fuertes controversias en los grandes medios de comunicación.
Abelardo de la Espriella es un candidato sorpresa. Su discurso radical de extrema derecha ha logrado convencer al sector más conservador de la sociedad y del Centro Democrático. Después de las elecciones parlamentarias y de las consultas, muchos creyeron que su momento político había terminado. Aquellos resultados impulsaron temporalmente a Paloma Valencia y la mostraron como la rival natural de Cepeda. Sin embargo, los hechos posteriores —a los que me referiré más adelante— han revivido las posibilidades de De la Espriella, quien además parece ser el contendor que la centroizquierda preferiría enfrentar en una eventual segunda vuelta.
Su estilo chabacano y las contradicciones entre el discurso que sostenía antes y después de lanzar su candidatura hacen que algunos sectores de la opinión pública lo perciban como oportunista. También pesan en su contra su paso por el litigio penal y varias experiencias públicas que se han conocido.
Paloma Valencia arrancó con fuerza después de la consulta de marzo pasado. Lanzó propuestas atractivas para el centro ideológico con la designación de Daniel Oviedo como fórmula vicepresidencial e hizo planteamientos sugestivos para quienes no simpatizan con la extrema derecha. Cuando su propuesta parecía consolidarse y ocupaba el segundo lugar en las encuestas, decidió “uribizar” su campaña. Comenzó a repetir en distintos escenarios que su padre político era Álvaro Uribe y, en Santa Rosa de Osos, incluso pidió a los asistentes de una manifestación que la ayudaran a convencer al expresidente de ser su ministro de Defensa en un eventual gobierno suyo.
Creo que esa decisión la alejó nuevamente del centro ideológico y la devolvió a disputar el mismo electorado cercano a De la Espriella. Prefirió competir con Abelardo y no con Iván. Su paso a la segunda vuelta es posible, aunque no fácil.
Sergio Fajardo y Claudia López son dos excelentes candidatos, pero, lamentablemente, en un país tan polarizado las terceras vías parecen no tener espacio. La población se ubica en uno u otro extremo, pero rara vez en el centro. Se llega incluso al punto de votar no a favor de un candidato, sino en contra del otro. Esa radicalización terminó frustrando ambas aspiraciones.

No Comments