21 Jun La elección más participativa y muy apretada
Según el preconteo de la Registraduría, Abelardo de la Espriella obtuvo 12.949.162 votos (49,65%) frente a 12.701.546 de Iván Cepeda (48,70%). La diferencia fue de 247.616 votos y apenas 0,95 puntos porcentuales. Votaron 26.327.545 personas de 41.421.973 habilitadas, una participación del 63,55%. Estas cifras son del preconteo y podrían variar con el escrutinio oficial de la Registraduría.
Con 63,55% según el preconteo, la segunda vuelta de 2026 superaría el récord histórico que tenía la elección de 1998 entre Pastrana y Serpa, cuando la participación llegó al 62,6%. Ninguna segunda vuelta presidencial en Colombia había superado el 63% bajo la Constitución de 1991.
La primera vuelta de 2026 ya había sido una de las más participativas de la historia con 57,8%. El incremento hacia la segunda vuelta, de casi 6 puntos según el preconteo, confirma una movilización electoral sin antecedentes en el país.
La diferencia de 0,95 puntos porcentuales entre Abelardo y Cepeda sería la más cerrada de cualquier segunda vuelta presidencial colombiana desde que existe el balotaje, según las cifras preliminares. El antecedente más próximo era 1994, cuando Samper le ganó a Pastrana por 2,3 puntos (156.555 votos).
Según el preconteo, Cepeda ganó en Bogotá, Cali, Barranquilla y Cartagena. Abelardo solo ganó en Medellín, pero con un margen contundente, lo que le permitió compensar sus derrotas urbanas. Esa recuperación se refleja también a nivel nacional, pues en primera vuelta Abelardo había sacado 43,73% frente al 40,91% de Cepeda, con una diferencia de 2,82 puntos, que en segunda vuelta se redujo a apenas 0,95 puntos. Cepeda logró acortar la distancia en casi dos puntos porcentuales, pero no le alcanzó para remontar.
En los consulados, Abelardo obtuvo 382.064 votos (63,74%) frente a 208.561 de Cepeda (34,79%), para un total de 590.625 votos. En la segunda vuelta de 2022, los colombianos en el exterior habían votado apenas 306.184 veces sobre un censo de 972.764. La participación de la diáspora en 2026 prácticamente se duplicó respecto a la elección anterior, y el resultado mostró una inclinación mucho más marcada hacia la derecha que la que se vio dentro del país.
Según el preconteo, el voto en blanco en segunda vuelta fue de 426.605 (1,63%). En primera vuelta había sido de 406.888 (1,71%). En términos porcentuales bajó casi una décima, lo que sugiere que la polarización entre dos candidatos concretos dejó menos espacio para el rechazo a ambas opciones que en una primera vuelta con seis candidatos en disputa. En votos absolutos, sin embargo, subió levemente por el aumento general de la participación.
Con 1,63%, el voto en blanco de 2026 fue inferior al de 2022 (2,2%) y muy inferior al de 2018, cuando alcanzó su récord histórico de 4,2%. Es el porcentaje más bajo registrado en una segunda vuelta desde 2014. La explicación más probable es que, frente a una elección extremadamente cerrada y de alta polarización, el electorado sintió que cada voto pesaba y prefirió decantarse por uno de los dos candidatos en vez de optar por el rechazo.
En 2022 ganó Petro, el primer presidente de izquierda en la historia de Colombia. En 2026, Abelardo de la Espriella revierte esa tendencia y devuelve la presidencia a un candidato de derecha. Es un vuelco político significativo después de solo un periodo de gobierno de izquierda, algo que no tiene precedente reciente en la historia electoral colombiana bajo la Constitución de 1991.
Abelardo pasó de 10.349.208 votos en primera vuelta a 12.949.162 en segunda con un crecimiento de 2.599.954 votos (25,1%). Mientras que Cepeda pasó de 9.682.199 a 12.701.546 con un crecimiento de 3.019.347 votos (31,2%). Cepeda sumó más de 400.000 votos adicionales que Abelardo en términos absolutos, lo que explica por qué la diferencia entre ambos se redujo de 2,82 a 0,95 puntos porcentuales. Aun así, el crecimiento no le alcanzó para remontar.
Con un censo de 41.421.973 personas, los 247.616 votos que separaron a los dos candidatos representan apenas el 0,6% del total de electores habilitados. Es una de las muestras más claras de lo ajustada que fue la elección, ya que una fracción mínima del electorado terminó inclinando la balanza en una de las contiendas presidenciales más reñidas de la historia reciente del país.
Por Diego Corrales y Ana María Zapata, del laboratorio de innovación pública, BIOiDEAS
Redes: @bioideas.co

No Comments