02 May Eternamente a uno de los visionarios de Urabá
Es una verdadera lástima que Jaime Henríquez Gallo no alcanzó en vida a cruzar por el túnel en funcionamiento que lleva el nombre de uno de sus grandes amigos y socio Guillermo Gaviria Echeverry, con quien, y otros quijotesantioqueños, como su propio hermano Guillermo,fueron los visionarios del enorme potencial económico, Social, político, de paz,industrial, exportador,turístico, marino y deportivo de la subregión de Urabá, como epicentrode la mejor esquina de América.
El inmenso mar verde de las extensas plataneras, vecinas a su colega caribeño, están tristes desde el pasado jueves por el fallecimiento de un hombre que promediando la década de los años 70 del siglo pasado se asentó en las calurosas tierras de Urabá y en los últimos 50 años batallando contra fuertes, peligrosas y violentas dificultades, además de incomprensiones,generó desarrollo, riqueza, equilibrio social, que aunque aún falta por consolidar, ellos dieron los primeros pasos para que Urabá siga avanzando hacia una mejor justicia social, pues fue unos de los protagonistas de la modernización del negocio del banano, de la apertura de mercados, de la competitividad y el empleo formal.

Jaime Henríquez no pasará por el túnel que atraviesa las entrañas de las montañas occidentales paisas para unir dignamente a Colombia con Urabá, tras un siglo de una injusta trocha, pero se puede ir tranquilo a la otra dimensión porque le tocó en vida que está tomando forma esta galería vial, pero sobre todo Puerto Antioquia, del cual fue uno de los sus principales promotores.
Pero no solo Puerto Antioquia, sino también fue artífice de la nueva Vía al Mar, de la comunicación área desde el Aeropuerto Antonio Roldán Betancur, otro de los grandes antioqueños que forjaron con sudor a Urabá, pero además contribuyó a forjar la industria bananera, la zona franca, el distrito de Turbo, la organización de gremio bananero con los productores en Augura y los comercializadores en Uniban, a facilitar la inmensa necesidad de llevar salud con la Clínica Panamericana y estaba ayudando a que los Médicos Especialistas de Antioquia también lleguen a la zona con todo lo último en oncología. Igualmente, en el campo de la educación con la presencia del Poli, del Sena y de la U. de A. Y el estamento comercial le debe mucho con el impulso de los centros comerciales que le están cambiando la cara urbana a Apartadó, la mimada de Jaime, hoy rumbo a convertirse en una ciudadota o ya lo es.

Estas loables gestas de Jaime Henríquez las reconoce la Corporación de Dirigentes del Occidente al lamentar su deceso y destacar su compromiso con el desarrollo regional, la defensa incansable deUrabá y del Occidente antioqueño, además de su visión empresarial y de liderazgo político que dejan huella imborrable entre quienes tuvieron la fortuna y el honor de compartir en su camino.
Para Uniban su legado se seguirá viendo en cada rincón de Urabá y en Puerto Antioquia, con el cual la expande al comercio mundial.
En concepto de Proantioquia fue un líder empresarial visionario que impulso grandestransformaciones para Urabá y Antioquia, al tiempo que enfatizaron la relevancia suya de construir confianza.
Fue tanto el apego y esa confianza en Urabá que junto con su hermano Guillermo fundaron en 1975 el Grupo Santamaría que administra 21 fincas bananeras en Carepa, Apartadó y Turbo.

El médico oncólogo Jorge Morales Gil lo tiene muy presente y comentó comoalma y nervio de CER oClínica Especialistas Regional que “recibimos de Jaime un gran impulso al facilitar la compra del lote en Apartadó, vecino de la clínica Panamericana, para la construcción de la clínica especializada en oncología y con tecnología de primera línea para la región, además de un hotel Novotel de 140 habitaciones y un centro de convenciones con capacidad para 600 personas.
Todo este positivoejemplo, impacto, rastro, memoria y valor de este antioqueño en el campo empresarial siempre estuvo ligado o acompañado para sus logros de su longeva actividad política y democrática, una de sus pasiones junto a su liberalismo del alma.
En este campo su génesis despegó cuando en su añorado y familiar negocioen Bolombolo, pues era natural del Suroeste, conoció a Bernardo Guerra Serna y durante casi 40 años ambos hicieron política liberal regionaly nacional.
El siempre liberal de Fredonia, vecino de Venecia, el colega AntonioEstrada, rememoró que en Bolombolo conoció a Jaime Henríquez y le narró a Panoramapolítico.co que “era muy liberal y allá tuvo un afamado restaurante donde se hacían las importantes concentraciones liberales del Suroeste, con el mocho Emiliano Guzmán Larrea de Urrao. Era familiar de la profesora Ligia Henríquez.
Fue tan unida la relación entre Guerra y Henríquez que los dos se convirtieron en los principales líderes del Directorio Liberal de Antioquia como senador y representante a la Cámara por varios periodos, logrando grandes victorias, pero también duras derrotas en su batalla democrática con el conservatismo paisa, en pleno auge del bipartidismo, pues luego de la Constituyente del 91 y con la maquiavélicamente del gavirismo de Pereira los dos partidos tradicionales comenzaron su declive histórico y han perdido su hegemoníacon el nacimiento de otrasfuerzas políticas y de colombianos que durante muchos años no estuvieron representados en la escena electoral y en elgobierno.

Desde su curul en el Congreso de Colombiadenunció el abandono estatal de Urabá. Exigióinversión en vías, puertos y presencia institucional cuando la subregión fue zona de la guerra entre el EPL, las Farc y los paras. Precisamente fue uno de los impulsores del acuerdode paz con el EPL, que facilitó en los años 90 que varios de susintegrantes, tras su desarme, fueran elegidos alcaldes en los municipios que la conforman.
Por el colegaje con los Guerra Hoyos, según relatóel congresista Andrés Guerra es que su mamárecientemente fallecida doña Lucía Hoyos le presentó a Jaime a la hermosa exseñorita Medellín, Carla MaríaFattoni, con quien se casóy convivieron durante másde 60 años y tuvieron tres hijos: Carlita, Jaime yDiana.
El periodista Fernando Vera, vecino de los Henríquez Fattonni, contribuyó a este merecido perfil aportando que losHenríquez residieron durante largo tiempo en el barrio Boston en Medellín, de donde Jaime partió para Centroamérica en busca de consolidar negocios, pero terminó regresando y se asentó en Urabá, con las grandes realizaciones que ya citamos en pro del Caribe paisa, pues fue un puente entre la política liberal paisa y el desarrollo empresarial de esa zona.

Este sábado como todo gran antioqueño, sus exequiasse llevaron a cabo en la catedral metropolitana de Medellín, donde los asistentes a darle el último adiós mencionaron que fue un agradable contertulio, amable señory respetuoso con todos.
Su acongojada hermana Fanny, enorme amiga de la prensa paisa como su familiar, escribió que “estoy muy triste. Jaime y Guillermo fueron mis papas, pero Jaime, ademásera mi compinche y yo de él. Cada vez que Carla viajaba me llamaba y amanecíamos por ahí en restaurantes hablado de lo que más le gustaba: la política”.

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