Rendon el espurio.

Opinión por 

Carlos Mario Patiño

Si algo representa al gobernador de Antioquia Andrés Julián Rendon es una arrogancia insoportable, el gobernador parece creer que su mera existencia y porte es un merito suficiente para gobernar el departamento, el país y el universo. Cree que la ley no le toca a él y que todo puede adecuarse según su voluntad, su forma de gobernar es la vanidad, es un reyezuelo “platanizado” como le gusta decir cuando refiere la posibilidad de que alguna acción o política sea aplicada a este platanal.

En la visión del mundo de Rendón, los antioqueños no lo merecemos, sobre todo los que lo criticamos, es superior a todos nosotros y a nuestras pequeñeces.

Esa vanidad, por mucho inmerecida, es la fuente de la mayoría de sus fracasos ; por vanidad recibió donaciones de los Antioqueños en una vaca que alcanzó apenas el 0.5% de su meta; se gastó el tiempo de los antioqueños en un referendo egoísta para reformar el sistema tributario y de distribución de recursos en Colombia que su mismo partido hundió; sacó una sobre tasa a los servicios públicos para financiar la seguridad que terminó convertida en canchas en Envigado y encareció los costos operativos de todos los comerciantes del departamento y quiso desfinanciar las universidades públicas de departamento derogando las estampillas, empresa en la que por fortuna también fracasó.

Esa arrogancia que lo caracteriza quiere hacernos olvidar que se lanzó a la gobernación sin ninguna posibilidad y que terminó como gobernador desconocido por el departamento por un acto de rebeldía de Federico Gutiérrez en contra de Alvaro Uribe que tampoco se lo aguanta.  Probablemente, porque no creía que fuera a ser el gobernador no tomó las medidas necesarias para evitarse inhabilidades.

Resulta que el gobernador Andrés Julián Rendón le ha mantenido oculto al departamento que durante su elección y 12 meses antes su hermano Santiago, fungía ( y aun lo hace) como subsecretario de desarrollo agropecuario del municipio de Rionegro, famoso en Rionegro por entrar a su parqueadero en contravía – porque puede – el príncipe Santiago es y lo fue en 2023 autoridad civil y administrativa en el municipio dando lugar a una inhabilidad para inscribirse como candidato y a elegirse como Gobernador.

Por esta conducta descuidada y arrogante, también incurrió el gobernador en el presupuesto típico de la falta gravísima consagrada en el artículo 56.1 de la ley 1592 de 2019, que constituye como falta disciplinaria actuar omitiendo la existencia de una inhabilidad. Rendón juró ante los antioqueños estar habilitado para el cargo a sabiendas de que tenía una inhabilidad.

Por estos hechos presenté ante la Procuraduría General de la Nación queja disciplinaria, por casos iguales la Procuraduría ha impuesto sanciones hasta de 8 años de inhabilidad general, si las instituciones en el departamento no son solo para un sector de la política Rendon, el espurio, deberá ser destituido e inhabilitado.

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